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22 de mayo de 2010

Ay, qué caló!

Síntomas de que usted está a más de 47 grados:

- Necesita beber más de diez litros de agua al día para sobrevivir.
- Siente que no puede salir a la calle porque se va a derretir.
- Siente calor incluso a las 6 de la mañana.
- Necesita ducharse cada cinco minutos pero...
- El agua "fría" de la ducha sale ardiendo, tanto que no puede estar más de dos segundos debajo.
- Las gafas de sol son un utensilio imprescindible para que no se le derritan los ojos, incluso si usted no había utilizado gafas de sol en su vida.
- Siente que le arde la cara cuando va en una moto o rikshaw, que se le van a caer los ojos y a deformar la cara. Siente una sensación similar a meter la cabeza en un horno.
- Los platos se acumulan en la pila porque no puede lavarlos con un agua tan caliente.
- Cuando una moto pasa a su lado, a un centímetro de atropellarle, no se enfada y se acuerda de toda la familia del motorista, sino que casi le da las gracias porque a su paso le ha proporcionado una pequeña ola de aire.
- Entra en una habitación y todo el mundo se concentra bajo el mismo punto: el ventilador.
- Rápidamente, necesita unirse a ellos.
- Ve que los termómetros, recalentados por el sol, marcan más de 50 grados.
- Puede que le salgan calenturas en la boca o erupciones alrededor del cuello.
- A veces se mueve arrastrándose cual serpiente porque el sol se está comiendo su energía y no puede dar ni un paso.
- Necesita ir a centros comerciales. No para ir de compras sino porque necesita refugiarse en un lugar con aire acondicionado solo un ratito...
- Cuando vuelve a salir a la calle cree que está en algo parecido al infierno.
- Pasar una resaca es una experiencia... inolvidable.
- Cree que después de esto un agosto en Madrid es primavera.
- Tiembla cada vez que alguien le dice "mañana suben las temperaturas".
- Su habitación está siempre llena de gente porque es la más fresquita de la casa.
- Siente que deberían darle un premio por seguir vivo cuando en las noticias dicen que se están batiendo records de calor en los últimos cincuenta años.....

10 de mayo de 2010

Gali Gali Sim Sim

Esto es lo que pasa cuando se proyecta Barrio Sésamo en medio de un slum...


... que aparecen chavales de todos los rincones para ver a la versión india de Espinete.

8 de mayo de 2010

Cosas bonitas...

... que uno se encuentra mientras graba en los slums...











6 de mayo de 2010

Grabaciones...


... a unos 47 grados...

29 de abril de 2010

Los hilos que dan vida

Había una vez un carpintero que se dedicaba a tallar figuras de madera en su pequeño taller. Figuras de bonitas mujeres, figuras de músicos, de bailarines... Un buen día, Shiva se presentó en el taller y, al ver las figuras, le pidió a su mujer Parvati: "Dale un poco de alma a esta bonita figura, que quiero verla bailar". Parvati lo hizo y la figura de madera comenzó a bailar. Bailó y bailó hasta que, de repente, se cayó al suelo, sin vida. El triste carpintero miró a Parvati y le dijo: "Por favor, dale un poco más de alma, que me gusta verla bailar". Shiva miró al carpintero y le dijo: "No, esta figura es de tu creación y es tu responsabilidad darle vida".

Pasaron los días y el carpintero no consiguió que su figura se moviera, seguía tendida en el suelo sin vida. Un día, al ver que no podía hacer bailar a su figura, se desesperó y comenzó a arrancarle brazos, piernas, cabeza... La destrozó. Pasó mucho tiempo hasta que un día el carpintero volvió a ver la figura destrozada y decidió reconstruirla. Volvió a ponerle un brazo con un poco de hilo, otro brazo, más hilos para atar las piernas, la cabeza... Y, de repente, se dio cuenta de que la figura movía cada parte de su cuerpo, sus brazos se balanceaban, sus piernas también. Le había dado vida.

Y así nacieron las marionetas.......



Es la historia que cuenta Mahipat Kavi, un señor de 80 años que lleva más de media vida haciendo bailar a su segunda familia: decenas de marionetas. Su otra familia, la de carne y hueso, también se dedica al arte de las marionetas. Unos cosen trajes de colores y pequeñas sandalias, otros graban músicas para el espectáculo, otros pintan las caras de los protagonistas y otros mueven los hilos para que las marionetas no dejen nunca de bailar.

23 de abril de 2010

El niño que odiaba las cometas...



Sí, existe... Él es el que las hace...

20 de abril de 2010

Un día de grabación

Salir a grabar un reportaje por los slums de Ahmedabad se convierte cada día en una experiencia inolvidable. Puede pasar de todo durante unas horas de grabación en estos barrios repletos de gente que no está acostumbrada a una cámara. Grabar no es tarea fácil cuando se genera tanta expectación. Millones de niños salen de todos los rincones, la gente se arremolina alrededor de a cámara o simplemente se plantan delante pidiendo que les hagas una foto o que grabes a su hijo un poquito.

Las entrevistas son geniales. De repente, alguien se interesa por la opinión de la señora que vende tomates o el señor de la tienda de tabaco. Y ellos encantados. Contestan a las preguntas con una sinceridad aplastante, protestando o enfadándose si tienen que hacerlo. Es su oportunidad de ser escuchados, nunca nadie viene aquí a preguntarles por sus problemas.

Una chica extranjera por aquí también genera bastante revuelo pero tampoco mucho más que el resto de compañeros. Ellos viven también en diferentes slums de la ciudad pero cuando salen a grabar se convierten en pequeñas estrellas, son "los de la tele". Eso sí, no son los de una tele cualquiera, sino gente cercana a los vecinos que se preocupa por sus problemas (que también son los suyos). Todo el mundo se acerca a preguntar, a sugerir nuevos temas y a contarles las novedades del barrio.

Después de grabar en un slum hay que ir a otro y a otro y a otro... ¡Será por slums! Así que te montas en la motillo con otras dos personas (y, si es necesario, con otras tres), el trípode, la cámara y demás artilugios. Todo un espectáculos sobre ruedas. Y lo gracioso viene cuando una rueda pincha y te ves con todas las bolsas y mochilas colgando, arrastrando la moto bajo un sol abrasador, a las tres de la tarde, hasta un mecánico. Se cambia la rueda y a por la siguiente historia.

Cada día conocemos a un montón de gente que nos recibe en sus casas con una sonrisa de oreja a oreja. Lo primero al llegar a una casa es siempre lo mismo (e indispensable): agua. Y luego un té. Aquí las prisas no se llevan, así que hay que tomarse un té y charlar un rato antes de empezar. Y un descansito a la sombra cerca de un ventilador siempre viene bien, sobre todo cuando la temperatura es de 47 grados... Sin exagerar.

Pero lo peor no es el calor. Lo más duro de este trabajo es que cada día hay mil historias nuevas, que muchas veces no son muy agradables a pesar de que el humor con el que se toman todo los indios es admirablemente bueno, a veces increíble. Ahora estamos grabando un reportaje sobre trabajo infantil, chavales de 6 a 10 años que trabajan 9 o 10 horas al día por 40 rupias (unos 60 céntimos de euro). Son niños, como pequeños hombrecitos, que trabajan duro cada día por unos miserables céntimos. De hecho, no dejan de trabajar ni mientras hacen la entrevista. Y, claro, no es lo mismo ver un reportaje sobre este tema en la tele, desde el sillón de tu casa, que vivir cada día con estos chavales, ver cómo trabajan, conocer a sus familias y meterte completamente en sus vidas. Después de todo el día con estas historias alrededor hay mucho que pensar por la noche...

La intensidad de un día de grabación aquí no se puede explicar. A veces las lágrimas te saltan de los ojos y otras veces no puedes parar de reír. A veces es fácil grabar y otras es completamente imposible. Suele ser muy divertido pero a veces puede ser desesperante grabar con un montón de gente, la mochila, un calor del infierno y mil niños que hacen todo tipo de cosas ocurrentes delante de la cámara. Y te mueves, y ellos detrás. Y a veces quieres dejar de grabar porque lo ves imposible y porque vas a perder los nervios. Y en un momento así, de repente, alguien te empieza a tirar de la camiseta. Lo que faltaba. Sigues a lo tuyo, pero sigue tirando. Así que miras hacia abajo y te encuentras a una personita de cinco años, con papel y boli en la mano, diciéndote "autograph". Pones cara de idiota y acabas firmando en el papel preguntándote quién se creerá que eres para pedirte un autógrafo (a lo mejor cree que estás haciendo la segunda parte de "Slumdog Millionaire" o algo por el estilo...). Eso sí, ha vuelto a suceder... Hasta en los momentos en los que estás a punto de la desesperación, siempre consiguen sacarte una sonrisa.


9 de abril de 2010

Un paseo en bici por Ahmedabad

Del trabajo a casa...


(La calidad del video no es muy buena pero para que os hagáis una idea de cómo es esta ciudad, nos vale...)

29 de marzo de 2010

Deporte nacional

Si hay algo que verdaderamente apasiona a la mayoría de los indios es el cricket. Aquí muchos no saben quien es Messi (ni les importa), los niños no juegan a fútbol en el colegio y los domingos no hay partido… Al menos, no de fútbol. Ayer era domingo y en vez de ir al Calderón a ver al Atleti me fui al Sadar Patel Gujarat Stadium a ver un Rajasthan Royals Vs. Chennai Super Kings. La verdad es que las veces que había visto un partido de cricket (aquí es imposible evitarlo) me había parecido bastante aburrido, será que soy más de fútbol y no entendía este nuevo juego… Pero ayer las cuatro horas de partido se me pasaron volando (sí, cuatro horas, y eso que era un partido corto).

Después de unos cuantos meses disfruté de la típica tarde de domingo con partido… Eso sí, cambiando los goles por runs, y los fueras de juego y penaltis por overs, balls, run out y demás terminología que por fin entendí.

Y dejando de lado el deporte en sí… Merece la pena ir a un partido de cricket (en India) porque no hay momento para el aburrimiento. El estadio era de lo más moderno, de hecho, más que muchos de los estadios de fútbol en España (cosa que no me esperaba). Con gradas perfectas, muchas luces, pantallas donde repiten las jugadas... Pero siempre queda espacio para ese toque indio, por supuesto.

Cada vez que un equipo hacía algo bien, del techo del estadio salían petardos o fuegos artificiales. Así que, básicamente, cada 5 minutos era una fiesta porque si uno fallaba significaba que el otro ganaba (si es que aquí siempre hay algo que celebrar…). A parte de los petardos, unas animadoras (ni una india) salían a bailar durante un minuto cada vez que su equipo acertaba, a ritmo, como no, de músicas de películas de Bollywood. En el descanso, presentadores de televisión saltaron al campo para entrevistar a las estrellas (la pasión por los jugadores de cricket es parecida a la adoración por las estrellas de Bollywood). Y ellos encantados. Lo de la concentración aquí no se lleva: mientras unos respondían a preguntas de una entrevista otro jugaba con gente del público que concursaba por no-se-qué premio.

Y lo mejor de todo… el marcador. Las super-pantallas que informan de todo lo que pasa en el partido, que ponen las repeticiones, los datos de los jugadores, sus medias y casi hasta su talla de calzoncillo, no han dejado sin trabajo a los señores que trabajaban ahí antes de que llegaran las nuevas tecnologías. El marcador que informa sobre los runs (que entendida me he vuelto) de los jugadores que están bateando en ese momento sigue sin cambiar los números por ordenador…

18 de marzo de 2010

Con poco dinero y muchas ganas

Con sólo una cámara, dos ordenadores, dos proyectores y muchas ganas se pueden conseguir cosas increíbles. Samvad comenzó hace unos años su andadura y actualmente es toda una institución en los barrios más pobres de Ahmedabad. El equipo de este proyecto está formado por cinco personas que viven en diferentes slums de la ciudad y que, obviamente, no han tenido los medios para estudiar en la universidad de periodismo. A pesar de ello, realizan reportajes mensuales que se proyectan cada día en diferentes barrios de las zonas más pobres de la ciudad.

Cada uno de los reportajes se centra en un tema que interesa a la comunidad y, en veinte minutos, ofrecen información, dejan espacio para las opiniones de la gente, entrevistan a diferentes personajes de interés y dan soluciones que pueden ayudar a los afectados a solucionar el problema. Un medio de comunicación de servicio público mucho más auténtico que el que ofrecen muchos medios que tienen dinero y recursos.

En un medio creado POR y PARA la comunidad, que da voz a las personas que no tienen espacio en los grandes medios, que informa a los habitantes de los superpoblados slums sobre las cuestiones que verdaderamente les afectan, que crea debate y fomenta el diálogo social. En resumen, mantiene informados a los más desfavorecidos para que sepan lo que está pasando a su alrededor, lo cual les da poder para defenderse, para organizarse y para opinar.

Los reportajes no son perfectos y tienen fallos que nunca cometería un estudiante de segundo de carrera, pero el espíritu de los miembros de Samvad es el que creo que todo periodista debería tener y el cual escasea bastante en las facultades de periodismo. Muchos no terminaron sus estudios en el colegio y ninguno ha pisado una universidad pero saben perfectamente lo que quieren, lo que hacen y por qué lo hacen. Y es admirable.

27 de enero de 2010

Últimas cosas bonitas de India antes de partir...

Ahí van unas cuantas cosas bonitas de este país que voy a abandonar durante dos meses... El Gobierno indio ha cambiado las normas y ahora conseguir un nuevo visado no es tan fácil como antes. Ya no vale con salir del país, ir a la embajada india de Nepal o Sri Lanka y volver en cinco días. Ahora hay que estar dos meses fuera. Así que ahí van unas cuantas cosas del último viaje por Rajasthan...

Pushkar y su lago (aunque ahora está casi seco...)


Los templos de Chittogarh


Jodhpur, la bonita ciudad azul...


Y, finalmente, la caótica Delhi, en la que siempre se descubren nuevos tesoros, como la puerta de la primera mezquita que se construyó en India, que te deja con la boca abierta...


Y llegó la despedida... Y qué mejor que dos días enteros (con sus dos noches) de tren para llegar hasta Chennai, al sur de India, viendo como a media que avanza el tren el paisaje va cambiando, es más verde, con más palmeras y campos de arroz; así como la gente, que cada vez tiene un color de piel más oscuro...

Y desde allí coger un avión rumbo a otros mundos...

24 de enero de 2010

Which country? Spain, Spain...

Al decir en India que tu país de origen es España te puedes encontrar con distintas reacciones: que sepan donde está (que no es lo más común), que te digan "ah! nice!" pero que en realidad no tengan ni la más remota idea de donde ubicarlo (que es la reacción mayoritaria) o que, de repente, un señor mayor que parece que no puede ni articular una palabra te sorprenda con un "Ah! Spain! El Quijote de Cervantes, Lorca..." y te deje de piedra.

Pero teniendo en cuenta que esto último no es lo más normal, sorprende bastante cada vez que se ve algo relacionado con España en este rincón del mundo... Por ejemplo, choca encontrarse con una página entera en el Times of India que anuncia el turismo en España con el slogan "The friendliest corner of Europe", debajo de una foto de una señora vestida de flamenca, por supuesto.

Pero lo que nunca nunca nunca esperas encontrar es un restaurante que se llame Casa Manolo en medio de una carretera perdida en el Rajasthan... Pero como dicen aquí, "en India todo es posible". Y Casa Manolo existe, eso sí, sin tapitas de jamón y chopitos... Ya era mucho pedir...

23 de enero de 2010

Una guerra de colores

El 14 de enero, como todos los años, niños y mayores se despertaron con un solo objetivo en la cabeza: subir a la azotea de sus casas y echar a volar sus cometas. Además, salió el día perfecto, soleado pero con viento. Durante todo el día millones de cometas sobrevolaron la ciudad. Parecía el final feliz de una película, justo cuando comienzan a salir los créditos: todo el mundo en los tejados, música y montones de cometas de colores...

Las semanas anteriores todo en la calle recordaba que ya quedaba poco para el gran día. Los mercadillos de cometas inundaron la ciudad, la gente las llevaba debajo del brazo en sus motos o bicicletas, las calles estaban llenas de puestos donde se pintaban de colores los hilos que luego se atarían a los rombos de papel... ¡parecía que media ciudad trabajaba de repente en el negocio de las cometas! Y los que no trabajaban en ello aprovechaban para comprar montones de ellas y llevarlas a sus casas.

Y llegó el día y comenzó la guerra. Los más expertos se pasaron el día entero cortando con sus cometas los hilos de las de sus vecinos. A cada segundo se escuchaban gritos de guerra que anunciaban que desde esa azotea habían dejado sin cometa a alguien de la azotea de al lado... Otros se las ingeniaban para tener la cometa más bonita o para fabricar con papeles de periódico la cola más larga...


Y así hasta que se hizo de noche, cuando las cometas dejaron de verse y comenzaron a salir de los tejados montones de globos iluminados con velas que llenaron el cielo con decenas de lucecitas que se movían en la dirección del viento...

9 de enero de 2010

El rey león

Érase una vez una selva perdida por el oeste de la India donde vivía Yodo, el rey león…

Un buen día, un joven león llegó al territorio de Yodo y quiso arrebatarle el trono. Lucharon durante largo tiempo hasta que Yodo no pudo más. El joven león venció y el viejo rey león murió días después de la pelea. Un nuevo reinado comenzaba en la selva…

Yodo dejó huérfanos a tres cachorros, que corrían grave peligro si se quedaban por ahí, cerca del nuevo rey que comenzaba a marcar su territorio. Por ello, su madre llevó a los pequeños a una zona más alejada de la selva. Esto no gustó nada a los pastores que vivían por allí, que veían como sus vacas y búfalos eran menos cada día… Los hambrientos leoncitos se comían todo lo que su madre cazaba por las noches.

Mientras tanto, en el otro lado de la selva se podían oír los rugidos del nuevo rey león retumbando en cada rincón. Todos tenían que saber quién era el que mandaba ahora

Esto, que parece sacado de una película de Disney, es lo que está pasando estos días en la reserva de Gir, único lugar de Asia donde todavía se pueden encontrar leones, exactamente 365 leones asiáticos…

30 de diciembre de 2009

Estamos salvados...

Seguridad máxima contra incendios en las gasolineras indias...

29 de diciembre de 2009

Falas portugues?

Falas Portugues? Es la última frase que esperaba de boca de un abuelillo indio que estaba sentado en su puesto de chicles-patatas-tabaco en una aldea perdida de la Isla de Diu. En realidad, no es extraño si se tiene en cuenta que esta isla fue colonia portuguesa hasta hace cincuenta años. Pero de primeras, sorprende.

Este señor no es la única pista que indica que los portugueses pasaron por aquí. Las calles estrechas del pueblo, las casas de colores, la fortaleza y las iglesias son también prueba de ello.


Este es uno de los atractivos turísticos de la isla, pero también lo son sus playas, tranquilas y estupendas para relajarse. Todas menos una, plagada de turistas indios que vienen a darse un chapuzón y a beberse unas cervezas, aprovechando que Diu es uno de los pocos lugares de Gujarat donde no llega la ley seca...

22 de diciembre de 2009

El periódico de las medias naranjas

21 de diciembre de 2009

Un mundo sin Navidad

Se hace raro estar a unos días de Nochebuena y no ver miles de luces en las calles, gente cargada de bolsas con regalos o anuncios de juguetes en la tele. Ni rastro de Navidad en India, salvo por contadas excepciones que recuerdan que en otra parte del mundo es la hora de los regalos y las cenas familiares....


Se puede encontrar algún gorro de Papa Noel por la calle...


... y luces en la iglesia principal de la ciudad, que recuerdan más a Cortilandia que a un lugar sagrado. El estilo indio de la Navidad... ¿Pero qué se podía esperar de la decoración de una iglesia que el resto del año no tiene luces pero esta pintada de rosa chillón?

Para los que estén en esa otra parte del mundo con celebraciones... FELIZ NAVIDAD

13 de diciembre de 2009

¡Viva los novios!

¿Y como es una boda india? No puedo contar como son los tres días que suelen durar las bodas porque no he tenido la oportunidad de verlo, pero puedo describir el banquete que tiene lugar tras la ceremonia. Esta es la época de las bodas y da igual que sea sábado, lunes o miércoles, que en las afueras de la ciudad o en cualquier parque público se montan carpas para celebrar banquetes de boda.

No es muy distinto a lo que estamos acostumbrados: un jardín, mucha comida, mucha gente... aunque, obviamente, con pequeños matices. El jardín suele estar decorado con colores, luces parecidas a las de Navidad y con un sentido de la elegancia un poco distinto (vamos, que en España sería una auténtica horterada). Mucha gente significa mucha más gente de lo normal en una boda. Las invitaciones llegan a todas las personas que conocen a los novios y los invitados pueden llevar a quien quieran con ellos (sino por qué iba a acabar yo en una boda india). Así que en el banquete hay decenas de personas, algunas de ellas familiares, otras amigos y otras simples conocidos que se acercan a ponerse las botas... Mi pregunta ¿cómo se come en una boda india? esperaba una respuesta tipo De pie, Sentados alrededor una mesa o algo parecido, pero la respuesta fue: A dos manos. Y así es. Básicamente se puede dividir el espacio donde se celebra el bodorrio en dos partes: un escenario donde los novios esperan a que todos los invitados pasen a saludarles y a hacerse una foto con ellos, y un jardín con numerosas mesas en las que unos atareados cocineros ofrecen todo tipo de platos y postres a todos los que se acercan, que no son pocos.

Lo que más sorprende es la falta de alcohol. Gujarat es estado seco, con o sin bodas. Nada que ver con cualquier festejo español, donde nunca falta un buen vino, unas cervezas y lo que venga después. Es difícil recordar la última vez que fuimos a un evento parecido y no había botellas de vino o ron sobre la mesa... probablemente porque nunca ocurrió...

11 de diciembre de 2009

Cosas de arquitectos

Al hablar de las ciudades indias probablemente a todo el mundo le vengan las mismas ideas a la cabeza: caos, tráfico, pitidos, calles abarrotadas de gente, ruido, vacas, puestos ambulantes... Las impresiones y las palabras pueden cambiar en cada persona pero seguro que a nadie le viene esta imagen a la cabeza…

Sí, esta ciudad existe en India y se llama Chandigarh. Es una ciudad cuadriculada, dividida en sectores, con anchas avenidas por las que no pasan apenas coches, con amplios jardines, con rotondas, sin basura en la calle y un largo etcétera que sorprende tras estar un tiempo en este país. Una ciudad diseñada por Le Corbusier y construida desde cero, al contrario que el resto de ciudades, que van creciendo conforme a las necesidades de sus habitantes. Por cierto, los habitantes de esta ciudad parece que se hayan escondido en algún rincón porque son pocos los que se ven por la calle.

Este sitio puede ser un buen refugio para los turistas que se sientan aturdidos en este país y necesiten algo parecido a una ciudad europea. Pero al cabo de un par de horas, cuando se han visitado los edificios importantes del arquitecto y el bonito parque decorado con basura reciclada, puede resultar aburrida.